Corrían los años 70, Bernard
Madoff luego de haberse hecho con una gran fama y ser fundador de Madoff
Investment Securities (BMIS) ideó un plan para obtener ingresos y que más
adelante se convertiría en aquello que terminará con su reputación, su familia
y lo condenaría de por vida.
El popular esquema de Ponzi que
arruinó a 20 mil personas en los Estados Unidos en 1919, consistía en atraer
clientes que pusieran una cuota de dinero con la promesa de recibir a cambio el
doble de lo invertido en un periodo de 90 días, es decir, cada inversionista
recibía el 200% de su capital sin hacer absolutamente nada y sin sacrificar
nada, solamente debía confiar y atraer a más personas. Lo que se encontraba
detrás de esta gran idea y lo que no se sabía era que a los primeros en
ingresar en el sistema, se les pagaba con el dinero de los nuevos ingresantes.
Esto generaba que los primeros obtuvieran ganancias sustanciales y que los
últimos lo perdieran todo.
Sin embargo, el caso de Madoff
fue más planeado y mejor esquematizado, él no prometía intereses del 30% ni tampoco
ofrecía devolver dos veces el capital del inversor en un tiempo de 3 meses. Sus
Hedge Funds retornaban un interés entre 10% y 15% anual, una buena ganancia
pero no tan exorbitante como para levantar sospechas de riesgo. Esto sumado con
la aprobación de varios bancos generó que cada vez más millonarios estuvieran
deseosos de ingresar en el sistema.
Si bien es cierto, la medida de
control que se estableció para no exceder el nivel de ingreso de capital, es
decir solamente se podía entrar con invitación y de esta forma no tener más
flujos de los necesarios y por lo tanto no convertir el esquema en un caos.
Madoff no pudo controlar un evento externo, la crisis del 2008 la cual trajo
abajo todo el esfuerzo de manejar la pirámide que había sido sostenible por más
de 40 años sin presentar errores.
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